
El Xeneize remontó una semifinal que parecía cuesta arriba, derrotó 3-1 a Vasco da Gama en Brasil y consiguió una clasificación inolvidable. Leandro Paredes, el héroe de la noche.
Boca Juniors derrotó 3-1 a Vasco da Gama en el partido de vuelta de las semifinales de la Copa Sudamericana 2026 y consiguió su clasificación a la final con un marcador global de 3-2. Lautaro Di Lollo abrió el marcador a los cuatro minutos, Miguel Merentiel amplió la diferencia a los 34 y Leandro Paredes convirtió el tanto definitivo a los 88, después de que José Luis Rodríguez descontara para los brasileños a los 66. La aparición del campeón del mundo, quien ingresó desde el banco después de recuperarse de una lesión muscular, terminó siendo decisiva para evitar la definición por penales. El Xeneize silenció al Maracaná y dio un golpe de autoridad en uno de los escenarios más importantes del continente.
El equipo de Arruabarrena necesitaba un comienzo contundente y encontró exactamente lo que buscaba. Apenas transcurrían cuatro minutos cuando Lautaro Blanco ejecutó un tiro de esquina desde la izquierda y Lautaro Di Lollo apareció dentro del área para conectar un cabezazo que dejó sin posibilidades a Léo Jardim. El gol modificó inmediatamente el desarrollo del encuentro porque igualó la eliminatoria y obligó a Vasco da Gama a abandonar la comodidad que le otorgaba la ventaja conseguida en Buenos Aires. Boca aprovechó el impacto anímico de la anotación, presionó sobre la salida rival y comenzó a encontrar espacios para atacar con velocidad.

La superioridad del conjunto argentino volvió a reflejarse en el marcador a los 34 minutos, cuando Miguel Merentiel aprovechó un error defensivo de Vasco y convirtió el segundo gol de Boca. Alan Saldivia falló al intentar resolver una pelota en el mediocampo y Sebastián Villa reaccionó rápidamente para enviar una habilitación profunda hacia el delantero uruguayo. La Bestia controló, ingresó al área y definió con tranquilidad ante la salida de Léo Jardim. El 2-0 le permitió al Xeneize dar vuelta el resultado global antes del descanso, mientras que el equipo brasileño se marchó al vestidor entre la preocupación de sus aficionados y la sensación de haber desperdiciado una ventaja importante.
El segundo tiempo presentó un escenario diferente porque Vasco da Gama adelantó sus líneas y comenzó a encontrar espacios frente a un Boca que había retrocedido algunos metros para proteger su ventaja. Los ingresos de Marino Hinestroza y Brenner le dieron mayor movilidad al ataque brasileño, que comenzó a generar situaciones de peligro. La insistencia encontró recompensa a los 66 minutos, cuando Cuiabano envió una pelota al área y, después de un despeje defectuoso de la defensa xeneize, José Luis Puma Rodríguez apareció para definir de primera. El 2-1 igualó nuevamente la serie y dejó la clasificación encaminada hacia una definición por penales.
Sin embargo, cuando parecía que el desenlace se resolvería desde los once metros, Leandro Paredes se convirtió en el héroe inesperado de Boca Juniors. El mediocampista había comenzado el partido entre los suplentes debido a los problemas musculares que lo habían condicionado durante los días anteriores, pero Arruabarrena decidió enviarlo al campo en el segundo tiempo para recuperar claridad y experiencia. A los 88 minutos, el campeón del mundo recibió la pelota fuera del área y sacó un potente remate con efecto que sorprendió a Léo Jardim, quien no consiguió contenerlo. La pelota terminó dentro del arco y desató una celebración impresionante entre los futbolistas argentinos. Boca volvía a ponerse en ventaja en el global y el Maracaná, que minutos antes empujaba a Vasco hacia la clasificación, quedó en silencio.

La victoria tuvo un significado especial para el conjunto de La Ribera porque confirmó su capacidad para competir en situaciones límite. Boca había llegado a la Copa Sudamericana después de quedar eliminado en la fase de grupos de la Libertadores, pero consiguió reconstruir su camino internacional bajo la conducción de Rodolfo Arruabarrena. Primero superó a O'Higgins en los playoffs, posteriormente eliminó al Deportivo Recoleta y después dejó en el camino a São Paulo en los cuartos de final. La remontada frente a Vasco da Gama representó una nueva demostración de carácter, especialmente por la dificultad de ganar en Brasil después de haber perdido el primer encuentro como local.
Boca Juniors está nuevamente en una final de la Copa Sudamericana y buscará conquistar su tercer título en la competencia, después de los obtenidos en 2004 y 2005. El equipo argentino conocerá a su próximo rival cuando se defina la semifinal entre Atlético Mineiro y Montevideo City Torque, una serie que llega al encuentro de vuelta con ventaja de 3-0 para los brasileños. Más allá del adversario, el Xeneize consiguió una victoria que puede marcar un punto de inflexión en su temporada: remontó fuera de casa, respondió en un escenario de máxima presión y encontró en Paredes al futbolista capaz de resolver el partido más importante del año. El Maracaná fue testigo de otra noche de gloria azul y oro, y Boca quedó a un solo paso de volver a levantar un trofeo internacional.
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