
El baño de realidad es para ustedes
Otra derrota histórica de Boca (y van...) que siembra más dudas que certezas en el arranque de un nuevo ciclo
“Esto fue un baño de realidad”, afirmó Rodolfo Arruabarrena una vez consumada la derrota vergonzosa por 3-0 ante Deportivo Riestra, siendo la primera vez en la historia que El Malevo le ganaba a Boca.
No, esto no es un baño de realidad. Hace mucho tiempo que venimos viendo lo mismo, mientras seguimos escribiendo páginas en la historia deportiva de otros clubes y abandonamos las páginas de nuestra propia historia. Nadie en su sano juicio se entusiasmó demasiado con dos victorias ante rivales menores, como Sarmiento por Copa Argentina y O’Higgins por Copa Sudamericana.
No, nadie vio un color rosa en algo que claramente era gris. No se puede tapar el sol con la mano ni el bosque queda tapado por un solo árbol. Es cuanto menos llamativo que el entrenador de Boca considere, en otro pasaje de su conferencia de prensa, que sintió que “si jugábamos 60 minutos más, no íbamos a inquietarlos”, haciendo referencia a un Deportivo Riestra que tenía 5 defensores y ganaba por tres goles de diferencia.
El baño de realidad es lo que le hace falta a los jugadores, que no fueron capaces de defender el juego aéreo de Riestra, su única arma peligrosa. Tampoco fueron capaces de cortar a un jugador que corrió casi 70 metros con pelota dominada ante la atenta mirada de Malcom Braida, Lautaro Blanco y Milton Delgado, aunque luego todo fue opacado porque el arquero más alto de la historia de Boca (2.01 mts) recibió un gol de emboquillada.
El baño de realidad es lo que le hace falta al cuerpo técnico, que decidió cambiar siete jugadores porque en cuatro días debe viajar a Chile como si tuviese que viajar a la altura de Bolivia o a la siempre incómoda para llegar Venezuela, logrando que a Boca se le escape la chance de quedar segundo en la tabla anual.
El baño de realidad es lo que le hace falta a la dirigencia, siempre lenta en cada mercado de pases, obstaculizando la llegada de un centrodelantero pedido por el propio Arruabarrena ante la lesión de Adam Bareiro. Ese mismo baño de realidad que le hace falta para entender el enojo de la gente ante la llegada de Sebastián Villa, condenado por violencia de género que se fue con una denuncia contra Boca reclamando dinero, sin dejarle un peso y coqueteando hace apenas seis meses con ir a River.
El baño de realidad, evidentemente, le hace falta a absolutamente todos los involucrados en tomar decisiones, dentro y fuera del campo de juego. La gente está muy bañada en realidad. Es hora de que se bañe el resto.



