
La trayectoria del nuevo delantero de Boca marca ilusión pero a la vez cautela por los antecedentes Cavani y Herrera. ¿Podremos ver la mejor versión de Valencia?
Hay nombres que generan un mayor entusiasmo, ya sea por potencial, presente o trayectoria.
Sin lugar a dudas, la inminente llegada del ecuatoriano Enner Valencia pertenece a este tercer grupo.
Una carrera que incluye más de 200 goles, títulos en ligas de primer nivel, tres Mundiales disputados y el hecho de ser el máximo goleador de la historia de la Selección ecuatoriana es lo que comúnmente se denomina jerarquía.
En la previa pareciera tratarse de un gran refuerzo. Del otro lado lo espera una institución sobre cuya grandeza no hace falta enumerar argumentos. Parecen dos realidades destinadas a encontrarse. Y si, además, agregamos que en Boca faltan goles, producto de la lesión de Adam Bareiro —sin plazos concretos de regreso—, la escasa participación de Milton Giménez y la notoria incomodidad de Miguel Merentiel para desempeñarse como el “9” del equipo, las características de Enner parecen encajar a la perfección.
Sin embargo, la complejidad de Boca radica en esa presión propia de uno de los clubes más grandes del mundo. Es allí donde el análisis previo se amplía y, sin perder de vista que Valencia es un enorme futbolista, aparecen ciertas cuestiones respecto de cuándo y cómo se produce su arribo.
También es imposible omitir las recientes experiencias de Edinson Cavani y Ander Herrera, quienes, a pesar de contar con trayectorias extraordinarias y de haber despertado la ilusión del hincha, vieron cómo sus físicos no lograron soportar el desgaste que implica el vertiginoso Mundo Boca, un contexto que exige al futbolista en todos los aspectos.
Valencia llegará al club con 36 años. Cumplirá 37 el próximo 4 de noviembre.
A la luz de los antecedentes recientes, es un dato que merece ser mencionado para contextualizar su incorporación.
Arribará en condición de libre, luego de no renovar su vínculo tras su segunda etapa en Pachuca. En su última temporada en el fútbol mexicano convirtió 8 goles en 22 partidos y viene de disputar la Copa del Mundo en Estados Unidos, por lo que, evidentemente, llega con ritmo de competencia.
Su última lesión fue en noviembre de 2025, un inconveniente que lo mantuvo alejado de las canchas durante casi 90 días y le hizo perderse siete partidos. Sin embargo, más allá de su continuidad, atraviesa un presente goleador algo irregular si se lo compara con el nivel de eficacia que supo mostrar a lo largo de su carrera. Y allí vuelve a aparecer el punto central: Boca necesita goles y, si uno observa las estadísticas más recientes, Valencia también necesita reencontrarse con esa versión.
Ojalá pueda darse esa reciprocidad y que Boca siga ampliando la extraordinaria cifra goleadora de uno de los grandes emblemas del fútbol sudamericano.
Por lo pronto, la apuesta de Juan Román Riquelme implica un riesgo, y no está de más señalarlo, aun con el deseo de que un futbolista de semejante jerarquía logre dejar su huella en el único grande.
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