
El equipo de Arruabarrena no tuvo su mejor noche y perdió 1-0 frente a Vasco da Gama por la ida de las semifinales de la Copa Sudamericana 2026. Pese a tener un hombre de más durante gran parte del segundo tiempo, el Xeneize no supo aprovechar la superioridad numérica.
Boca sufrió un duro golpe en su ilusión de conquistar la Copa Sudamericana 2026. En un primer tiempo en el que se vio a un equipo completamente diferente al de los últimos partidos, el conjunto de Arruabarrena fue superado tanto en lo futbolístico como en lo anímico por su rival.
Con un gol de Adson a los 25 minutos de la primera mitad, el equipo del portugués Pedro Emanuel aprovechó una desatención defensiva en el sector derecho de Boca para ponerse en ventaja y consiguió sostener el resultado incluso después de quedarse con diez futbolistas por la expulsión de Andrés Gómez. Ahora, el Xeneize tendrá que buscar la remontada en Río de Janeiro para mantener vivo su sueño de disputar una nueva final continental.
El Xeneize comenzó el encuentro con la intención de hacerse dueño de la pelota y buscar profundidad por los costados, pero rápidamente encontró dificultades para superar el planteamiento brasileño. La ausencia de Leandro Paredes se hizo sentir en la elaboración del juego y el mediocampo integrado por Milton Delgado, Williams Alarcón y Santiago Ascacíbar no consiguió darle la claridad necesaria al equipo.
A los 25 minutos llegó el golpe: tras un despeje defectuoso de Lautaro Di Lollo, Andrés Gómez aprovechó una desatención de Leandro Lozano y envió un centro desde la izquierda. Allí apareció Adson, quien anticipó a toda la defensa xeneize para marcar de cabeza el 1-0.
El gol dejó expuestas algunas de las falencias que Boca había mostrado en sus últimas presentaciones, especialmente a la hora de defender los centros al área. El conjunto de Arruabarrena no logró reaccionar inmediatamente. Durante la pausa de hidratación (cooling break), el entrenador señaló las desatenciones en la presión alta y remarcó los problemas que se generaban en el sector derecho por el posicionamiento de Ascacíbar y Lozano.
En la previa del encuentro, Enner Valencia fue elegido como titular en lugar de Miguel Merentiel, pero tuvo pocas oportunidades de entrar en juego. Carlos Palacios y Lautaro Flores tampoco encontraron los espacios necesarios para inquietar a la defensa visitante.
En un primer tiempo en el que Boca se vio ampliamente superado, el Xeneize no consiguió rematar al arco defendido por Léo Jardim. Además, se lo notó golpeado desde lo anímico, a diferencia de lo ocurrido en sus últimas presentaciones. El gol de Vasco da Gama fue un auténtico golpe de nocaut.

En el complemento, Boca adelantó sus líneas y comenzó a jugar más cerca del arco defendido por Léo Jardim. Lautaro Blanco estuvo cerca de conseguir el empate con un centro que terminó estrellándose contra el poste, mientras que Arruabarrena buscó nuevas alternativas ofensivas para cambiar el desarrollo del encuentro.
La situación pareció favorecer definitivamente al Xeneize a los 18 minutos del segundo tiempo, cuando Andrés Gómez fue expulsado por doble amonestación tras protestar y empujar al árbitro Piero Maza.
Con superioridad numérica, Boca intensificó su búsqueda del empate y generó algunas de las situaciones más peligrosas del partido. Santiago Ascacíbar estuvo muy cerca de convertir con un remate que se estrelló contra el travesaño, pero la falta de precisión en los últimos metros terminó siendo determinante.
Vasco da Gama se replegó, defendió su ventaja y encontró respuestas en su arquero y en la última línea. El Xeneize empujó hasta el final, aunque no logró transformar ese dominio territorial en el gol que necesitaba.
Pese al ingreso de Miguel Merentiel, el equipo no pudo hacer pesar su poderío ofensivo y desperdició varias oportunidades para igualar el encuentro. Boca sintió la ausencia de Paredes, no solo desde lo futbolístico, sino también desde lo anímico. El conjunto de Arruabarrena no supo manejar los nervios y la ansiedad en un momento en el que necesitaba mantener la calma, y terminó pagándolo muy caro.
La derrota representa un llamado de atención para Arruabarrena, que tendrá que corregir varios aspectos antes de afrontar el partido de vuelta. La falta de profundidad ofensiva, los errores defensivos y la ausencia de un conductor que organice los ataques fueron algunos de los problemas que condicionaron el rendimiento del equipo.
Boca sabe que dejó pasar una oportunidad importante en La Bombonera, especialmente porque disputó buena parte del segundo tiempo con un futbolista más y no supo aprovechar esa ventaja.
El próximo martes 20 de octubre, desde las 21:30 (hora argentina), el Xeneize buscará dar vuelta la eliminatoria ante Vasco da Gama en el Maracaná de Río de Janeiro. Boca necesita ganar por dos goles de diferencia para clasificarse directamente a la final, mientras que una victoria por un tanto llevará la definición a los penales.
La historia internacional del club invita a mantener la ilusión, pero el equipo deberá demostrar dentro de la cancha que tiene argumentos para conseguir la remontada. Mientras tanto, en Brandsen 805 se prende una vela con la esperanza de que Paredes llegue al partido de vuelta ante Vasco da Gama.
Boca perdió el primer partido de la serie, aunque todavía quedan 90 minutos para cambiar la historia y seguir soñando con una nueva conquista continental.
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